sábado, 13 de agosto de 2011

"SEVERINO SEDÓ GAVALDÁ". COMPUSO LA MARCHA GUADALUPANA Y QUEDÓ INMORTAL PARA SIEMPRE. DEDICADA A LAS PROMOCIONES DEL GRAN COLEGIO NACIONAL.

Colegio Nacional
Nuestra Señora de
Guadalupe.
Esta reseña de un grande de la música, se la debo a la Dra. Rosa Sedó Mendiola, nieta del artista e hija de Juan Sedó, el gran locutor y pionero de las transmisiones deportivas en el Perú. Me acompaño con las vibrantes notas de la Marcha Guadalupana, aquella que aprendimos de nuestros hermanos mayores que tuvieron el honor de conocer a SEVERINO SEDÓ GAVALDÁ, el maestro catalán que llegó al Perú a comienzos del 1900. Un pianista de polen das y con unos deseos de repartir sus bondades a los colegiales peruanos. Se integraría al Guadalupe en 1912 cuando 29 años lo habían cimentado en su nueva Patria. Agradezco también por su crónica al periodista Carlos Roberto Marroquín, investigador y estudioso de la historia de Severino Sedó.

Pero el joven de Tarragona, tuvo que ganárselas en un principio en las Iglesias limeñas. Haciendo música sacra y con su dominio amplio del piano, fue conquistando admiradores. Le fue fácil obtener simpatías por su carácter alegre e introvertido. Amplio y bondadoso. Comentaba en la reseña de Juán Sedó, su hijo, que con él demostraba una unión fiel que era admiración de todos. Los buenos años de éxito en la radio y el Congreso, no fueron motivo para que se alejara de su padre. Esta comunión familiar, es recordada siempre por los colegas que todavía subsisten y que admiraron al locutor y su padre.

La Marcha Guadalupana
de SEVERINO SEDÓ.
Severino Sedó Gavaldá, escribió la letra y música de su famosa marcha en 1930. Más de 8 décadas que guadalupanos y amantes de la buena música, cantan tan bella y vibrante canción. Sin exagerar, tiene virtudes de obras como "La Marsellesa de Francia" o "La Marcha Triunfal" de la ópera "Aída". En Fiestas Patrias, los muchachos del Guadalupe marchan con honra al compás de su Banda y cantando orgullosos el "Abrid ancho paso, las Palmas batid..." y, evocando aquellos tiempos de la celeste y a paso marcial, ganan siempre los gallardetes en franca lid e imponiendo su presencia en el Campo de Marte. 

Se cuenta que César Vallejo, nuestra gloria poética logró, por esos años, una plaza para enseñar Gramática. Flaco y enjuto, joven todavía y recién llegado al Guadalupe, mostraba la timidez del provinciano. Severino Sedó advirtió su trance y en vista de que no aprovechaba el momento del almuerzo, lo invitó a su casa en la Av. España y lo acogió durante tres meses. Esta nobleza y en gratitud quiso ser pagada por Vallejo con "Los Heraldos Negros". Sedó no aceptó, por que era   patrimonio del poeta. Le adquirió entonces el primer número de su revista y cuyo precio era realmente "Un Sol de Oro". Enfermó Juan de tifoidea y Vallejo le acompañó recitándole sus obras.

Fachada del Colegio Nuestra
Señora de Guadalupe.
En una oportunidad en Arica, mientras las fuerzas chilenas izaban su bandera, Severino Sedó, para sorpresa de todos, cantó a todo pecho de catalán el Himno Nacional del Perú. Conmocionó a propios y extraños. La Patria Peruana se había metido en su corazón y pese a que se exponía a quien sabe cual reacción de los chilenos, guardó compostura y se retiró glorioso. Dicen que Don José Pardo y Barreda, Presidente del Perú solía pasear a caballo por el Guadalupe. Oyó voces y piano e ingresó a las aulas llevado por su oído musical. Ingresó al salón y le dijo: ¡Así se enseña Maestro! Ese día, Severino Sedó almorzó en Palacio de Gobierno.

Se casó con la dama chinchana Angélica Gonzales del Valle y tuvo tres hijos: Juan, Pilar y Angélica. Fue un matrimonio ejemplar y cuando dejó este mundo, durante sus exequias se entonó "La Marcha Guadalupana" con tanto fervor y éxtasis que, cuentan los diarios de entonces, ocurrió una manifestación de color celeste y que acompañó al Maestro hasta su última morada. SEVERINO SEDÓ GAVALDÁ, vive siempre en el corazón de los peruanos, porque hizo mucho por sus estudiantes y la niñez. Recibió las Palmas Magisteriales y hoy radica  al lado de Dios, quien sabe haciéndolo sonreír  Músico y compositor inmortal. Gracias.

2 comentarios:

  1. Agradezco al periodista Carlos Roberto Marroquín, Promoción Guadalupana 1965, autor de la crónica sobre Severino Sedó. Es un estudioso investigador y se encuentra rescatando aspectos muy importantes de la vida del gran músico catalán y que asimiló y amó tanto a nuestra Patria que se casó con peruana y tuvo tres hijos que la han honrado como él. Esperamos mas aportes a esta reseña. Gracias.

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  2. Estoy muy orgulloso de ser guadalupano, y al entonar la marcha guadalupana, tengo la sensación de evocar con nostalgia mis momentos más agradables que pasé en mi alma mater y el gran legado dejado por nuestro pléyade de insignes guadalupanos.

    Muchísimas gracias maestro Don Severino Sedó, en donde sea que se encuentre, que Dios lo tenga en su gloria.

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