domingo, 1 de abril de 2012

LEOPOLDO LA ROSA URBANI. UN GRANDE DE LA DIRECCIÓN EN LA SINFÓNICA NACIONAL DEL PERÚ. FALLECIÓ EL 28 DE MARZO.

Lepoldo La Rosa

Nos parece fue ayer aquel momento de 25 minutos que mantuvimos nuestra última conversación por 1982. Lugar, el "Berisso", una pastelería cercana a Canal 5 en la Av. Arenales y que solía ser centro de reunión al paso de los artistas allí actuantes. Cumplíamos por aquel tiempo la gestión de Presidente de la Asociación de Locutores del Perú. Lo comprometí a ofrecernos sus apreciaciones de cómo observaba el comportamiento de los hombres del micrófono y algún mensaje que podría darnos al respecto. Recuerdo que espectador de esta entrevista fue nada menos que Antonio Salim, el famoso "jefecito" de "Risas y Salsa", mientras disfrutábamos de un aromático café para tres.

Fue declarado Director Hono-
rario del Conservatorio Na-
cional de Música de Lima.
Veterano como nosotros en estas lides, Leopoldo La Rosa, a quien llamábamos simplemente "Polo" los vinculados a la música y al canto lírico, tuvo la generosidad de darnos sus puntos de vista y sus conocimientos vocales. No olvidemos que fue Director del Coro Nacional y su gran pergamino como Director Oficial de la Sinfónica Nacional por más de 13 años. Dominaba todo lo relacionado a la voz y siendo un maestro, necesitaba de esos conocimientos para hacerse entender por sus músicos en los ensayos. Por eso fue gratificante para nosotros grabar la entrevista y que transmitimos en nuestro programa "Voces" por Radio El Sol. Conservamos el cassette de aquel gran momento.

En pleno ensayo con nuestro
gran tenor Luis Alva Talledo.
Guardo muy atesoradas unas grabaciones que para la televisión y acompañando al órgano a Luis Alva, el gran tenor peruano triunfante en la lírica del mundo que, en una Navidad, se dejó oír en el Ave María de Schubert, el aria de "Elixir de Amor" de Donizetti "Una Furtiva Lágrima", la famosa canción "Noche de Paz" con el Coro Nacional y la dirección de nuestro reseñado Leopoldo La Rosa. Programa de gala que se pudo oír y ver en nuestra todavía joven televisión. Aproximadamente por 1960. Realmente fue una demostración de arte musical, que todavía se podía apreciar en aquellos programas especiales de ayer.

Aquí aparece con César Bolaños y
Alejandro Núñez Ayauca en la inter-
pretación de una obra vanguardista
para piano.
También fue que pudimos disfrutar de su talento en los ensayos con Carlos Vásquez, Sara Ampuero, Raúl de Zela y otros magníficos cantantes que lucieron sus voces en el ICPNA de Miraflores. No recuerdo el nombre de la soprano con la que Carlos interpretó el famoso dúo "O Soave Fanciulla" de la Boheme de Puccini. El acompañamiento de Leopoldo fue magistral. Estuvo también presente Lucrecia Sarria, invitada de honor y madrina de Carlos Vásquez. Filmando la actuación recuerdo igualmente al querido amigo y colega Angel Parra y a Miguel Molinari. Muchos cantantes de su entorno y grandes amigos.

Sorprendido para el recuerdo
en alguna calle limeña.
Era impresionante que este Maestro se condujera con una sencillez admirable. Cuántas veces lo escuchamos hablar de sus inicios como cantor infantil en los coros de la Catedral de Lima. Su gran orgullo, como el de sus hermanos, de haberse formado en el seno paterno. La suerte de contar con padres profesionales en la música. De haber realizado sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música y aquellas remembranzas del Instituto Musical Bach. Anecdótico era oìrlo decir que a los siete años de edad, reemplazó nada menos que a su padre frente al órgano de la Catedral.

Dirigiendo a la Sinfónica Nacional por la década
de 1950. Identificamos a otros grandes músicos.
Nació en 1931 y acaba de fallecer en este nuevo siglo, víctima del cáncer, el 28 de Marzo. Se dice que soportó con estoicismo su mal. Se están preparando homenajes con obras que le pertenecen como "Cahuide", "Andes" o "Ayacucho 1824" por nuestra Sinfónica Nacional y que sería en Mayo. Creo sin temor a equivocarme, que perdemos a un talentoso músico, entregado en cuerpo y alma a su profesión. Fue un Director de primera y formador de nuevos elementos en la orquesta. Un luchador perseverante, que jamás dio tregua a sus inquietudes artísticas. Un peruano al que esta reseña le queda pequeña. Descansa en Paz, querido Leopoldo La Rosa. El Perú está en deuda contigo. Gracias.

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